El Pollito

Un turista regresa a su casa con un pollito que le habían regalado de recuerdo. En el avión, la azafata le explica que no pueden llevar animales; así que el viajero sale, se esconde el pollitoen los calzoncillos, vuelve a entrar al avión, se sienta al lado de una monjita y se echa a dormir.

Más tarde, el pollito saca la cabecita por entre la bragueta del hombre; mira tiernamente a la religiosa y emite un pío, pío. La monjita se alarma y se dirige al hombre:

– “Señor, despierte rápido, despierte”. Mire usted que yo no entiendo mucho de ésto, pero me parece que se le rompió un huevo. 😆

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